#021 – A Farewell

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After a few months without coming back to the studio, Slade and I return to say goodbye … kind of. Since the last episode, we have both been working on new projects: he’s launched a new blog called “The Obsessionist,” and I’m about to release a new podcast on Mexican politics, society, and culture titled “Independientemente.”

We hope to soon be back with new episodes for this podcast. So, as my English idioms fail me at the moment I turn to Spanish now: esto no es un adiós, es un hasta luego.

#003 – Home (Ricky Amimo)

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I just got back from my summer vacation. It’s that time of the year when the ones so fortunate to still measure their lives in semesters and breaks return to their “busy” lives. To many, myself included, that means being away from home.

That’s what today’s episode is about. Missing home. Why do we miss home? Is it the food, the people or something else? First, we’ll listen to a series of recording I did while I was at the airport this past weekend. The second part of the episode is a conversation I had with Ricky Amimo last Sunday. He talks about home.

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Note: the audio file is an m4a. You shouldn’t have a problem with it. If you do, contact me and I can send you an mp3 file. Although I wanted to upload an mp3 file for greater compatibility, the m4a offered similar file size with higher quality at the same bit rate.

¿A dónde va la izquierda mexicana?

Brevemente quiero preguntarme hacia dónde se dirige la izquierda en México.

Con un PRD que dejó de ser oposición desde hace rato, pero más claramente cuando Peña Nieto entró a la presidencia y se firmó el Pacto por México (¿qué se ha hecho por México?). Un PRD que pierde a tres figuras importantes: el mayor representante de la izquierda actual, Andrés Manuel López Obrador; su fundador, Cuauhtémoc Cárdenas; y el que varios queríamos ver como candidato en el 2012 y ahora para el 2018, Marcelo Ebrard. Un PRD que querrá postular a un Mancera nada popular. Un PRD que vuelve a ser un grupo del PRI. Un PRD incapaz de criticar o proponer. Con un PRD que no es de oposición, la izquierda mexicana necesita liderazgo.

Pero el líder que ha salido a flote no parece llevar a la izquierda a un buen lugar. Después del berrinche de 2006 (que no fue enteramente su culpa), es increíble que AMLO tuviera el apoyo que tuvo en 2012. Si le queremos echar la culpa total del plantón o si pensamos que calmó a un grupo que quería tomar medidas violentas, no importa. Lo importante es que su campaña llevó a la gente a reaccionar de esa manera. Antagonizó a sus contrincantes y alienó a sus seguidores, y a él mismo, de una gran parte de la población. Ahora con Morena, lo mismo parece estar pasando. Vemos quejas y un afán por descalificar al PRI y al PAN. Es todo lo que se ve. Esté bien o mal, la gente (aquella que todavía no lo apoya) está todavía más lejos de aceptarlo. Como cual película cristiana, Obrador hace una campaña atractiva solo para sus seguidores o aquellos enojados que buscan una salida para quejarse. Entre estos se atrapa también a ciudadanos que simplemente quieren un mejor México. Ellos necesitan pragmatismo, no lo que sea que la izquierda está ofreciendo ahorita.

Hay mucho más que la izquierda mexicana no entiende. No sé si realmente busca mover a México. El tratar de descalificar a los demás se ha hecho popular. Si no lo creen, solo hay que ver las secciones de comentarios en cualquier artículo. Ya no se trata de conversar para encontrar una salida. Ahora se trata de dividir. Estas divisiones nunca van a mover a México.

Hasta los académicos han caído en estas mañas. Denise Dresser compartió en su cuenta de Twitter una foto que alguien le mandó donde se muestra un helicóptero llegando a la Universidad Anáhuac que según llevaba a Paulina Peña. Sin investigar si esto era verdad, ella lo publicó (ven que ya es una moda el descalificar como sea). Lo triste pasó después de que el dueño del helicóptero, Carlos Peralta, publicará que fue él quien había llegado a la Anáhuac y no Paulina como Denise Dresser había tratado de engañar. Dresser respondió de la siguiente manera:

Y aquí se muestra otro gran problema: no hay autocrítica. ¿Por qué no pudo aceptar su error? Presentó información falsa como verdadera. ¡Hay que aceptar el error!

No se a donde va la izquierda. Pero sé que no quiero una izquierda que utiliza falacias, que recurre a la descalificación mediante información falsa o rumores, que busca dividir, y que no ejerce la autocrítica.

Quiero una buena opción de izquierda.


El día lunes falleció el escritor uruguayo Eduardo Galeano. Recordaré principalmente su ensayo de la utopía. Nunca alcanzaremos ese mundo utópico, pero eso no importa. Ese no es el propósito de la utopía. Avanzaremos un paso hacia ella, y ella se moverá un poco más lejos. La utopía es nuestra guía.

Gracias por su trabajo y activismo. Descanse en paz, Eduardo Galeano.

El INE nos saca una lagrimita

El Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, o IEPC, anunció que Lagrimita no podrá ser candidato a presidente municipal de Guadalajara. El payaso, al que la política lo hubiera hecho doblemente payaso, quedó fuera porque no reunió las firmas necesarias para que se validara su candidatura. “!Claro que se me sale una lagrimita!” dijo Lagrimita provocando así no sé si risa, pena ajena, o las dos.

De las más de 35 mil firmas que presentó al IEPC, solo se validaron 22,899 de las 23,887 firmas que necesitaba. Y es que al parecer muchas firmas no iban acompañadas de credencial de elector. No sé si era parte de una broma o un truco, pero pues al final le faltaron 988 firmas. Ni con la ayuda de los jóvenes reclutados (o contratados por mil pesos a la semana) logró reunir las firmas requeridas, ¿o sí?

En el comunicado en hoja membreteada, Lagrimita (porque quería correr como “Lagrimita” en lugar de Guillermo Cienfuegos Pérez), o nuestro payaso correcto, no sale de estilo y hasta hace interesante, por no decir un poco chistosa, su queja.

Los chistes respecto al tema son muchos y mejores que los que podré hacer. Por ejemplo, que si ya se lo cargó el payaso; que otro payaso menos; y quiere llorar, quiere llorar. O una de mis favoritas: Ya, Lagrimita, no estés de payaso.

Sea como sea, y fuera de broma, Lagrimita toca unos puntos interesantes en su comunicado. Primero, que los demás candidatos independientes sabían ya del dictamen del Instituto Electoral. Si es así, ¿por qué? Luego el dictamen sale el sábado en la noche cuando no hay nada que hacer (ya nos sabemos los timings bastante convenientes). Además, él dice estar seguro que las firmas que entregó eran válidas. Hay que ver entonces cómo se invalidaron.

Un punto que Lagrimita no toca es que si las firmas son, efectivamente, de personas difuntas, no registradas en el padrón electoral o duplicadas, ¿no constituye esto un delito que tendría que ser perseguido? ¿Por qué entonces sólo se le niega la candidatura?

Hay dudas. Y aquí está el meollo del asunto. Lagrimita dice no creer “ya en las autoridades electorales del estado, ni en las personas que trabajan ahí, por tramposos, chapuceros y chismosos”. De cierta manera, muchos diríamos lo mismo. Entonces ¿podría, o podríamos, creer en una explicación de dicha institución? ¿Qué va a pasar si la siguiente autoridad le dice que no, que estuvo bien el número de firmas que se validaron? ¿Tampoco va a creer en ellas? Aquí hay un círculo vicioso, así como el de Andrés Manuel López Obrador, nomás que en menor nivel.

Fuera de que esto es a nivel municipal o de si creo que era de risa la candidatura de Cienfuegos (y me siento aliviado hasta cierto punto pues sigue habiendo payasos en la política), estamos en una encrucijada. ¿Cómo avanzamos democráticamente si no hay una institución en la que confiemos?

Hasta antes de la jornada electoral del 2006 por la presidencia, se confiaba en el IFE (recordemos el gran logro de la alternancia en el 2000) y el ejército. Como argumenta Ricardo Cayuela Gally, AMLO sacrificó a una de las dos instituciones que eran confiables con una acusación de fraude sin fundamentos. A pesar de eso, el IFE, ahora INE, sufrió y aquí están las consecuencias.

¿Confío yo en el INE? Digo que no, pero y luego ¿en quién confío? Este no es un argumento a favor de un INE que es burlado por el Partido Verde cuantas veces les plazca. No apoyo a un instituto que no puede hacer nada, o decide no hacer nada, respecto al rebase de topes de campaña de los partidos (recomiendo leer este ensayo de Luis Carlos Ugalde). Pero, ¿entonces cómo le hacemos?

Dejando atrás la risa que nos causa la aspiración a candidatura independiente de Lagrimita, la situación nos recuerda algo preocupante. En algo tan simple, vemos reflejada una realidad en la que el pueblo no confía en las instituciones que definitivamente lo afectarán y que no se ve un proyecto para recuperar esa confianza. Ojalá y no sea muy tarde, porque sí lo es pues ahí sí no sé, como pregunta Marco Antonio Solís, a donde vamos a parar.

En un lado más alegre. Si querían ver un payaso ocupando un puesto en el poder, no se preocupen. Los hay de a montón.

Una medallita para Virgilio y otra para Peña Nieto

Luego de que Enrique Peña Nieto (o, como diría Chumel Torres, Licenciado Presidente don Enrique Peña Nieto) supiera que la gente no le aplaude, las cosas se ponen un poquito más ridículas. Y es que sigue sin entender. Pero este acto de circo parece tan bueno que hasta puede merecer aplauso . . . y una medallita (aunque no es lo que busque).

Un gran actor ha sido Virgilio Andrade, quien fue nombrado por Peña Nieto como secretario de la Función Pública. Hasta ahorita no ha investigado nada. Bueno, no ha investigado nada de la casa de Las Lomas, pero sí de los recortes que tendrán que hacer por eso del recorte de presupuesto. Hay prioridades, señores. Pero regresando a lo otro, Virgilio quiere primero poner en marcha los reglamentos propuestos por Peña Nieto para evitar futuros conflictos de interés. Que mejor que iniciar con uno tan grande (sigan viendo como crece el asunto con Grupo Higa en el artículo publicado hoy en SinEmbargo.mx).

Para calmarnos un poquito, sí investigará. Antes de fin de año se concluirá la investigación. Primero se dijo que la investigación no incluiría las casas relacionadas con Peña Nieto, Angélica Rivera y Luis Videgaray. En otras palabras, no se iba a investigar nada de relevancia. Ahora, Virgilio sale con que la investigación irá a fondo “tope donde tope” y menciona que se darán a conocer los “resultados específicos de estos casos y no solo es la naturaleza de las casa sino de la relación”. ¿Será qué siempre sí investigará? ¿O ya encontraron manera de meter las casa y salir ilesos? Pues a ver si no se quita unos topes del camino (las casas) o se detiene en el primero. Cabe la posibilidad que, para la sorpresa de todos, sí tope donde tope.

Se culpará a alguien. Así, Peña y Virgilio, se podrán llevar medallitas, uno por su apertura y el otro por su gran trabajo que absuelve a Peña y Videgaray de toda culpa y la reparte por ahí. Sea como sea, la investigación tiene poca o nula credibilidad. Si el pueblo desconfía del gobierno, ¿por qué creería en una investigación del gobierno? ¿Vemos aquí otro acto de simulación? ¿Les damos medallita por esa también?

Y ahora Peña Nieto, quien no trabaja para colocarse medallitas.

Hablamos de una medallita en particular: opinión pública. Su popularidad ha bajo dramáticamente, pero él dice que el no trabaja para eso sino para que a México le vaya bien. ¿Si a México le fuera bien tendría bajos índices de popularidad? Peña trata de ofrecer otro discurso bonito que suene a que podemos ser su compa. Él no busca medallas sino una mejora en la calidad de vida de la población mexicana. ¿Si el pueblo notara una mejora en su calidad de vida tendría un bajo índice de popularidad?

Altos índices de popularidad no son un logro personal, mi querido tocayo. Son un reflejo del sentimiento de la gente. No es para que te sientas mejor. Es para que te des una idea de como el pueblo ve tu trabajo, tu proyecto de nación.

Buen intento de recuperación. Ahí pa’ la otra.

Tal vez The Economist sigue teniendo razón cuando opinó que Peña Nieto no entiende que no entiende.

Continúa el pleito Aristegui/MVS y ya no sé ni qué

El jueves por la noche, después de un intento fallido de conferencia de prensa en el Museo Memoria y Tolerancia por el montón de gente que apareció, Aristegui dio un mensaje vía Youtube. Luego de decir que quién sabe que le pasó a la Familia Vargas para actuar de la manera en que lo hicieron, pidió reunirse este lunes para poder dialogar y buscar recuperar el espacio perdido.

La respuesta de MVS es interesante. Ese mismo día en la noche, Felipe Chao (por que los Vargas no han dicho nada) convocó a la prensa para responder a Carmen Aristegui.

Después de una entrevista con Proceso donde Aristegui dijo que MVS le había pedido no pasar el reportaje de la mansión en Las Lomas porque se perdería su espacio, Chao sacó otro comunicado negando que esto fuera cierto apuntando al hecho de que discusiones sobre el reportaje tuvieron muchos minutos al aire.

Y aquí comienzan las preguntas. ¿Quién dice la verdad? ¿Por qué Chao usa un tono grosero y desafiante que poco lugar tiene en comunicados empresariales (al menos así lo pensaría yo)? ¿Por qué Aristegui y MVS sacan los trapitos al sol? ¿Qué acaso no hay mejor manera de hacerlo?

Pero vayamos al principio y veamos que es verdad. Carmen Aristegui anunció una alianza con Méxicoleaks a nombre de la Primera Emisión de MVS Noticias. ¿Es este un uso indebido de la marca? La única ocasión en que Aristegui mencionó a MVS uniéndose a Méxicoleaks como empresa es en la mala redacción del video en su canal de Youtube (si hay otra quisiera saberlo). Cuidadosamente, Aristegui mencionaba la unión de la Primera Emisión que lleva adjunto a su nombre MVS Noticias. Si Carmen tiene completo control editorial (no sé a que tanto se extiende) de su espacio, entonces puede ser que, como ella dice, no hay uso indebido de la marca.

Pero Aristegui constantemente contesta la pregunta de que si hubo un error o no diciendo porque apoya a Méxicoleaks. Eso es evadir la pregunta. Aquí no hablamos de si la plataforma es una buena idea. Hablamos de si ella tenía facultades para realizar la unión.

Ahora, el tono de Felipe Chao es increíble. El tono me lleva a pensar que hay algo detrás. Detrás de un tono indignado innecesariamente (como el de la Primera Dama cuando “explico” el tema de la casa blanca), se esconden muchas cosas.

Chao dice que Aristegui habló con Joaquín Vargas el día anterior a dar a conocer la unión con Méxicoleaks. Ella no mencionó nada, aunque había trabajado en esto por ocho meses. Si esto es cierto, y parece serlo, MVS tiene razón en molestarse.

La respuesta es lo que no tiene sentido. Chao, con una retórica tonta, dice que así como Aristegui hizo publico el asunto con Méxicoleaks, MVS respondió de la misma manera. ¿Cómo puede esto tener sentido? ¿Por qué una empresa atacaría a un empleado públicamente sin haber primero hablado con ese empleado? Tu no me avisaste; pues yo tampoco te aviso. ¡Son adultos, no niños!

Pero lo más importante es: el público quiere información. Desde el DF, Aristegui me ayudaba a mantenerme informado aquí en Lincoln, Nebraska. Gracias a su noticiero me enteraba de ciertos temas relevantes y me ofrecía la perspectiva de académicos como Denisse Dresser, Lorenzo Meyer y Sergio Aguayo, así como la información valiosa proporcionada por Dolia Estevez.

El pleito seguirá y espero que Aristegui recupere su espacio. Pero, ¿qué hacemos mientras esto se resuelve? Ya me cansé de noticias acerca de este caso. Quiero volver a escuchar interesantes perspectivas acerca de los sucesos más relevantes.

Si se trata de informar, hay que hacerlo. Si se trata solamente de recuperar un espacio para demostrar que sí se pudo, ya me perdieron.

Si se trata de informar, hay que encontrar otra manera de hacerlo mientras se recupera el espacio. No se trata de hacer menos la lucha de Aristegui. Se trata de la audiencia, del pueblo mexicano.

Necesitamos información y análisis, y aquí nomás parece haber pleito.

Por lo pronto me pregunto: ¿y ahora quién podrá ayudarnos?